Sabemos que la tecnología avanza con pasos gigantescos, y si bien es el ser humano quien la crea, parece ser que no puede hacer nada para detenerla, y es que se han rebasado ya los límites de lo “normal” en cuanto a avances tecnológicos.
Retomando algunos comentarios en clase, el hombre se está volviendo víctima de su poder, ahora ya nada evita que otros, mediante la poderosa tecnología informática conozcan todo de nuestra vida íntima, pública, aficiones, fobias, etc. Programas cada vez más poderosos se adueñan de nuestro entorno y nos roban la esencia.
Tal es el caso de las poderosas computadoras en diferentes aeropuertos del mundo, las cuales solo con hacer un click, han registrado nuestros movimientos, no podemos ir a ningún lado sin que nadie lo sepa.
Este ejemplo nos lleva a vislumbrar los costos y beneficios que la tecnología trae consigo, delimitando por supuesto el entorno en el que se desarrolle, porque si bien la tecnología trasciende fronteras y es un eslabón más de la globalización, está la mayoría de las veces definida por la cultura, por su entorno, en el cual la dependencia hacia ella parece variar.
Centralizando este ensayo, en nuestro querido país, el golpe tecnológico ha sido fuerte, ya lo dijo alguna vez algún autor que desafortunadamente no puede recordar su nombre, pero lo cito: “Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”… ¡Que razón tenía el hombre! Nuestro país se ha visto bombardeado por esta cultura casi robótica del consumismo y de los grandes “avances tecnológicos”.
Lo cierto es que vamos perdiendo la batalla, nuestras costumbres y tradiciones van siendo devoradas por el Siglo XXI, tal es el ejemplo de la fast food, la cual representa toda una época, una era, en la cual la familia, los amigos, la socialización, la convivencia han pasado a segundo plano, la tecnología ha traído, por supuesto, consigo una adicción por el consumo, por lo tanto es necesaria una producción brutal y el tiempo libre no es algo de lo que los hombres contemporáneos puedan gozar del todo, se debe a ello el éxito de esta “fast food”, clara desestabilizadora de nuestra sociedad.
Es así como la tecnología se ha vuelto en nuestra nueva Institución formativa, la cual rige nuestras vidas, no sin antes generar un conflicto existencial en el individuo, sobre cual gran Institución es la que tiene la razón (la familia, las instituciones educativas, la iglesia etc.) cuanto más en una cultura tan religiosa como la nuestra.
El tema de la religión y la tecnología es también muy extenso, decidí mencionarlo porque de alguna manera y sin entrar a discusiones teológicas sobre si la religión es buena o no, ésta juega en nuestro país dos papeles: uno el que ya todos sabemos y no pienso profundizar en el, como la mayor de las instituciones en México, la más poderosa y por ende la más manipuladora y monopolizadora del alma misma, sin embargo, ante la tecnología, es posible que sirva de emancipadora y conciliadora para con nuestra sociedad, ya que crea esa confusión en el individuo sobre a quien obedecer, a quien, por decirlo de alguna manera “entregarse”. El método es sencillo, sus preceptos, sus doctrinas dictan un modo de comportamiento en el individuo y de alguna manera frenan este otro adoctrinamiento (si no es que debo llamarlo adictronamiento), el tecnológico.
Existen muchísimos ejemplos que fundamentan lo dicho anteriormente: el condón (al dar la orden el Papa Juan Pablo II de suspender la campaña de prevención en África en donde miles de millones de personas mueren de SIDA cada año, argumentando que eso va en contra de lo que dicta la doctrina católica, que el tener relaciones sexuales es única y exclusivamente para procrear), el condenar, también el Vaticano, la eutanasia y el aborto, entre otras tecnologías que si lo meditamos un momento entran en la batalla de lo ético y lo no ético, pero ¿es acaso ético y humano el que la Iglesia condene y prefiera que mueran y sufran millones de personas en África?, ¿es ético y humano que una mujer, inocente, victima de una violación no pueda abortar a ese producto que ella no desea, a ese producto que la atormentará el resto de su vida?, ¿es humano y ético que una persona en fase terminal de cáncer, vejada por la enfermedad y con sufrimientos que solo nos podemos imaginar, no pueda decidir poner fin a todo eso por voluntad propia? Entonces ¿tecnologías o religión?... ¡DIOS! ¿No tengo otra opción?
En realidad no, no tenemos otra opción, la tecnología se ha convertido en parte esencial de nuestras vidas, el hombre la ha adoptado como una extensión de su ser, ya lo decía Mc Luhan y lo corroboramos ahora, adentrándonos en el impacto que la era tecnológica ha tenido en los medios de comunicación, con la aparición de la televisión y la radio se extendieron nuestras capacidades visuales, auditivas y vocales, pero si eso nos maravilló hace ya algunos años, el Internet ha venido a revolucionar todo precepto que teníamos de la tecnología, es el medio inteligente por excelencia, la cantidad de información que hay en el es infinita, es la extensión de órgano más misterioso y poderoso del hombre: el cerebro.
Este nuevo sistema, nos facilita y nos complica la vida de una manera extraordinaria, se ha convertido en una tecnología de nicho, de la cual nos será muy difícil, si no es que imposible desprendernos, con esto no estoy diciendo que el avance tecnológico se quedará estancado, al contrario, seguirá, Internet evolucionará y el hombre también.
Hasta ahora puede parecer pesimista mi noción del mundo envuelto en este determinismo tecnológico y en esta asfixiante globalización, sin embargo, existen ciertos factores que podemos y debemos (por salud mental, para no volvernos locos) rescatar acerca de la tecnología.
Esta segunda noción de la tecnópolis en la que esta envuelta la humanidad consiste en la cantidad de beneficios que obtenemos del avance tecnológico, un país entero puede prosperar y levantarse con ayuda de la tecnología, grandes empresas pueden surgir o renacer del estancamiento gracias a la tecnología, tecnología en economía, tecnología en los medios de comunicación, en donde se puede transportar a la audiencia al lugar exacto en donde esté ocurriendo un acontecimiento trascendental, en el caso de los periódicos o las noticias por televisión.
Un aspecto bastante interesante es el papel de la tecnología como compañía, personalmente en este aspecto la concibo como un medio que ofrece una gran gama de posibilidades de comunicación directa o indirecta, característica que ofrecen distintos medios de comunicación, distintas tecnologías, el internet (chat, msn), la televisión, la radio, el teléfono, etc. Ofreciendo al consumidor una gama de posibilidades para sentirse cerca de algo o alguien estando a kilómetros de distancia.
De la misma manera, la tecnología nos provee de status, el consumismo, palabra ya bien posicionada dentro de nuestra cultura, misma que nos caracteriza como generación, es un fenómeno causado por el incremento de tecnologías en el mercado, el cual provee de un sin fin de posibilidades a los “inofensivos” consumidores, artículos a los que simplemente uno no se puede resistir, por diversas razones, por capricho, por mantener o adquirir un status y muy pocas ocasiones por necesidad, tal es el caso del Ipod, en donde puedes guardar infinidad de canciones que nunca alcanzas a programarlas, y si lo haces, jamás las llegarás a escuchar todas en su totalidad, celulares que sirven para todo menos para realizar una llamada, automóviles deportivos de lujo, con un motor impresionante que puede alcanzar una velocidad de hasta 240 kilómetros por hora, en la ciudad más grande del mundo, donde no cabe ya ni un alfiler y los coches se mueven a 60 kilómetros por hora, si bien les va, sin embargo, estas pequeñas contradicciones de la tecnología no parecen importarnos y como nos van a importar si a lo único que estamos expuestos todos los días es a lo importante que serás si te mantienes a la par de los avances tecnológicos, ya sea por el contenido de los medios de comunicación o por la ya acomplejada y elitista sociedad en la que nos hemos convertido, a la que no puedes pertenecer, es más, no puedes sobrevivir en ella, si no estás en constante adquisición y renovación tecnológica.
Es preciso destacar que terminé hablando mal de la tecnología, intenté destacar sus beneficios, pero a decir verdad, no quería hacerlo, no estoy peleado con la tecnología, de hecho sobrevivo con ella y por ella, todos los días de mi vida, sin embargo, intento mantenerme al margen, tomar de ella lo que necesite, lo que requiera para alcanzar mis objetivos y hacer mi voluntad, luchando ferozmente con la terrible ansiedad y tentación de adquirir tecnologías, si bien innecesarias, bastante agradables a la vista y muchísimo más al tacto, perdiendo en diversas ocasiones, debo confesarlo.
Si bien tenemos que adaptarnos a esta era en la que nos tocó sobrevivir, podemos hacerlo de manera distinta, podemos proponer, la clave está en la balanza, por algo es Libra el signo mas prudente y racional del zodiaco (acabo de leerlo en internet, perdón, no me pude resistir, otro atisbo de las lagunas mentales que nos causan el mal uso de algunas tecnologías), la clave está en no perder la racionalidad y saber separar y distinguir los grandes beneficios que nos traerá este acelerón tecnológico, pero también sus enormes consecuencias (negativas, por supuesto), no estaremos cambiando el mundo, pero si nuestra concepción del mismo, es una forma de pensar, una forma de vida.
MAPRV